La “muerte de la creatividad” es una idea que muchas personas dan por cierta. A medida que envejecemos, solemos pensar que perdemos esa chispa, esa capacidad de imaginar y crear que parecía tan natural en la infancia. Sin embargo, la ciencia, la experiencia y la vida misma desmienten ese mito. ¿Realmente dejamos de ser creativos con la edad, o es una creencia sin sustento?
A continuación, desde Arati te queremos contar lo que dicen los estudios y cómo podemos mantener —y hasta fortalecer— nuestra creatividad con los años.
Estamos convencidos de que crear es una forma de mantenerse vivo por dentro. No importa si pintas, escribes, cocinas, reparas, bailas o inventas soluciones a tu manera: la creatividad sigue ahí.
En este artículo te contamos qué dicen los estudios, cómo mantenerla encendida y por qué sigue siendo una de las fuerzas más poderosas de la mente humana.
El mito de que la creatividad muere
Durante mucho tiempo se pensó que la creatividad pertenecía solo a los niños o a personas dedicadas al arte. Como si imaginar, inventar o soñar fueran cosas que “solo pertenecen a unos pocos”.
Pero la realidad es otra: la creatividad no desaparece, evoluciona con nosotros.
El psicólogo Andrew Shtulman lo explica así: la imaginación no se apaga, sino que se especializa y se vuelve más profunda a medida que acumulamos experiencias y conocimiento. Ya no imaginamos dragones o castillos, pero sí ideamos recetas nuevas, escribimos reflexiones, encontramos soluciones distintas o transformamos la rutina en algo propio.

La creatividad adulta combina intuición, sabiduría y la capacidad de ver conexiones que antes pasaban desapercibidas.
El cerebro sigue creando: la ciencia detrás de la imaginación
La neurociencia ha demostrado que el cerebro mantiene su capacidad de renovarse durante toda la vida. A este proceso se le llama neuroplasticidad, y significa que seguimos creando nuevas conexiones neuronales cada vez que aprendemos, experimentamos o inventamos algo.
Actividades como pintar, bailar, cocinar, escribir o tocar un instrumento estimulan varias zonas del cerebro al mismo tiempo, fortaleciendo la memoria, la concentración y la motivación. Incluso cosas tan simples como escuchar música, jugar con palabras o resolver un crucigrama activan redes neuronales relacionadas con la creatividad.
Un estudio internacional citado por Gizmodo en Español (2025) mostró que las personas que practican actividades creativas presentan mayor conectividad cerebral y una “edad mental” más joven que la cronológica. La creatividad, literalmente, mantiene el cerebro vivo y flexible.
👉 Puedes leer el artículo completo aquí:
https://es.gizmodo.com/como-la-creatividad-puede-ser-tu-mejor-terapia-antienvejecimiento-la-ciencia-lo-explica-2000198001

Todos somos creativos: la imaginación cotidiana
Ser creativo no significa tener un estudio de arte ni vivir de la inspiración. La creatividad también habita en lo cotidiano:
- En quien reorganiza su casa para hacerla más práctica o acogedora.
- En quien crea una receta con lo que hay en la nevera.
- En quien improvisa una clase o una canción.
- En quien encuentra nuevas formas de comunicarse con los demás.
Cada uno de esos gestos es un acto creativo. La creatividad cotidiana es la que nos permite adaptarnos, resolver, disfrutar y reinventar la rutina.
En realidad, todas las personas tienen esa chispa; solo necesitan darse el espacio para dejarla aparecer.
La creatividad no tiene fecha de caducidad
Hablar de “la muerte de la creatividad” es hablar de un mito.

No hay evidencia científica que indique que la mente se vuelve menos creativa con el paso del tiempo. Lo que cambia es cómo canalizamos esa energía: con más intención, propósito y conexión con lo vivido.
- Ser creativo tiene beneficios comprobados:
- Fortalece el bienestar emocional al ofrecer una vía de expresión.
- Activa la mente, manteniendo funciones cognitivas en movimiento.
- Aumenta la autoestima al recordarnos que seguimos siendo capaces de aportar.
- Fomenta los vínculos, porque crear muchas veces es compartir.
Cada idea, cada intento, cada pequeño proyecto es una forma de seguir aprendiendo y mantenernos curiosos ante la vida.
Cómo mantener viva tu creatividad
¿Sientes que esa chispa se ha apagado un poco? Aquí tienes algunas ideas para reactivarla:
- Haz algo distinto cada semana. Cambia tu rutina, prueba una receta nueva, escucha música diferente o toma otro camino.
- Permítete jugar. No todo lo creativo tiene que ser útil; a veces basta con divertirse.
- Rodéate de inspiración. Libros, museos, conversaciones, sonidos, películas o personas curiosas.
- Anota tus ideas. Sin juzgarlas ni filtrarlas. Las mejores muchas veces aparecen cuando no las buscas.
- Crea con otras personas. Compartir talleres, proyectos o pasatiempos potencia la imaginación colectiva.
- Descansa. La mente también necesita pausas para conectar puntos y crear algo nuevo.
Creatividad, bienestar y propósito
La creatividad no es solo una habilidad, es una forma de estar presente, de explorar nuevas posibilidades y de expresar lo que somos.

- Nos ayuda a ver las cosas desde otros ángulos.
- Nos mantiene activos y curiosos.
- Nos conecta con el bienestar, con el asombro y con los demás.
Cuando creamos, no importa el resultado: importa el proceso, esa energía interior que se despierta al transformar una idea en algo real.
En Arati, tu creatividad tiene un lugar
En Arati, la creatividad es una expresión de vitalidad. Y cuando se cultiva, transforma la forma en que vivimos y nos relacionamos.
👉 Te invitamos a participar en nuestros espacios para nutrir tu creatividad: charlas, artículos, talleres y encuentros donde puedes redescubrir tu lado más curioso, aprender nuevas técnicas y compartir con personas que, como tú, siguen creando con pasión.
🎨 Porque la creatividad no muere: solo necesita que la escuchemos, la cuidemos y le demos permiso de jugar un poco más.
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